EL UNIVERSO. MAS ALLA DEL BIG BANG
Video del canal Historia que trata de hacernos entender como es el universo donde vivimos.
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Mercurio tiene más hierro de lo que los científicos suponían.
La sonda Messenger, de la Nasa, detectó mayor concentración de hierro y de titanio en la superficie de Mercurio de lo que se imaginaba.
Observaciones previas desde la Tierra y el espacio habían detectado muy pocas cantidades de hierro en los minerales silicosos que cubren este planeta, el más cercano al Sol.
Debido a su inmensa densidad, los científicos suponen que gran parte del interior de Mercurio contiene hierro.
La sonda Messenger encontró que el hierro de la superficie está mezclado con titanio, bajo la forma de óxido.
El principal investigador de la misión, Sean Solomon, dijo que las nuevas observaciones mantendrán ocupados a los teóricos.
“El hierro se encuentra bajo una forma que no encontramos habitualmente en otras situaciones planetarias. Esto representa una novedad para nuestros geoquímicos y petrólogos, que deberán encontrar un escenario acorde a todo lo que estamos analizando actualmente en Mercurio.”
Según Solomon, las teorías sobre cómo se formó ese planeta deberán tener en cuenta toda esta nueva información.
Algunas de estas teorías afirman que Mercurio es, en su mayor parte, un vestigio del núcleo de un cuerpo que perdió sus capas externas en una poderosa colisión en el pasado.
La nueva información se desprende de la tercera y última aproximación a Mercurio realizada por la sonda Messenger en septiembre.
La sonda se acercó a sólo 228 kilómetros de la superficie del planeta en una maniobra de frenos, para lo cual utilizó la gravedad de Mercurio y logró disminuir la velocidad lo suficiente como para poder entrar en su órbita en 2011.
La nave pudo obtener sólo la mitad de los datos esperados por culpa de un problema técnico ocurrido justo antes de acercarse a la superficie.
MADRID- El SMOS (acrónimo inglés de Humedad del Suelo y Salinidad Oceánica) orbita ya la Tierra tras su lanzamiento, ayer, desde Plesetk (Rusia). Con un coste de 300 millones de euros, es el segundo de una batería de seis satélites proyectados por la Agencia Espacial Europea dentro de su programa «Planeta viviente» de estudio geológico y de vigilancia de la evolución y el impacto del calentamiento global. El primero de ellos, denominado Goce y lanzado en marzo pasado, dibuja el mapa gravitacional de la Tierra para establecer con precisión el nivel del mar y ayudar a medir mejor eventuales subidas y cambios en las corrientes oceánicas, claves para la estabilidad del clima. Tras el SMOS se lanzarán el Cryosat 2, que calculará el grosor del hielo en glaciares y polos; la misión de tres satélites Swarm, que medirán el campo magnético; el Aeolus, que hará el primer mapa global de las corrientes atmosféricas; y Earthcare, que monitorizará el ciclo de las nubes y de la contaminación atmosférica. SMOS barre ya la superficie del globo para obtener un mapa de la humedad del suelo cada tres días. Sus datos serán claves para el estudio de la desertización, las inundaciones, los corrimientos de tierra y otra amenazas que asolan cada vez más el planeta. Eso ayudará a prevenir incendios y otras catástrofes naturales y a planificar el urbanismo, la agricultura, la ganadería y la explotación de acuíferos y cursos fluviales. El impacto del cambio climático sobre el delicado ciclo del agua -una gota permanece 4.000 años en el mar para pasar sólo 12 días en las nubes- preocupa a los científicos porque también afecta al clima local. Por otro lado, la variación de la salinidad superficial oceánica indica el nivel de derretimiento del hielo y de cambios en las corrientes que son de utilidad para el sector marítimo y pesquero. El mar tiene de media 35 gramos de sal por litro. SMOS será capaz de medir diferencias de sólo 0,1 gr/litro para un área de 200 km en un mes. Parte de los datos de la SMOS, cuyos instrumentos principales han sido fabricados por EADS-CASA en España, se procesarán en la sede que la Agencia Europea tiene en las cercanías de Madrid.
El próximo mes de noviembre se estrena la película 2012, una superproducción de Hollywood que vuelve a llevar a las pantallas la destrucción del planeta Tierra. Con motivo de este estreno, la proliferación de las teorías que apoyan esta creencia ha crecido, sobre todo a través de Internet, dando mayor veracidad a mitos de diferentes creencias y recurriendo a viejas profecías.
Y es que, como al parecer también predijera Nostradamus (siglo XVI), la existencia de nuestro planeta concluiría en esa fecha (la que da título al film), más concretamente en diciembre de 2012.
Como recogen desde la web de Daily Mail, y a tan sólo unos días del esperado estreno, un científico de la NASA, David Morrison, ha decido explicar públicamente lo rídiculo de las teorías catastrofistas que afirman tales consecuencias.
Aunque quisiera, ningún gobierno podría guardar un secreto así
Morrison, encargado de la sección dirigida al público ‘Ask an Astrobiologist’ (’Pregunta a un Astrobiólogo’), estaba algo cansado de recibir emails de gente asustada ante la posibilidad de que el mundo acabara dentro de tres años. Por ello, ha contestado a las 20 preguntas más frecuentes acerca de esta profecía en un amplio artículo publicado por la revista Astronomical Society of the Pacific.
Son varias las teorías que han coincidido en señalar el año 2012 como la fecha clave para la destrucción del planeta. Una de las profecías se basa en las creencias de la antigua civilización maya, que sostenía este final. Una creencia que se vio reforzada por las predicciones catastrofistas de un científico que escribió sobre una de las civilizaciones de Mesopotamia: la del territorio Summer.
Según contaba este científico, en la mitología babilónica se habla de un planeta celeste llamado Nibiru, que colisionaría con la Tierra en 2012. Morrison, al igual que toda la comunidad científica, desmiente por completo la existencia de tal planeta: “Nibiru es un mito, no existen evidencias que prueben su existencia (…) Un planeta ‘cercano’ pero ‘invisible’, es algo sencillamente rídiculo”.
Ni habrá colisiones con un planeta ni grandes meteoritos ni se cumplirán profecías del pasado…
“Las predicciones hablan de 2012 como el año del fin de la civilización, pero también de un año en el que la humanidad sufrirá un gran cambio (…) la gente se ha quedado con lo primero, aunque no hay base científica en ninguna de las predicciones”, sigue explicando.
El experto de la NASA comenta que en ningún caso pueden predecirse con exactitud grandes catástrofes naturales. En el caso de grandes meteoritos sí pueden calcularse distancias y recorridos de los mismos y lo cierto es que ese riesgo hoy no existe, concluye.
¿Una conspiración?
Al científico le hacen gracia las especulaciones acerca de una posible conspiración, en la que el Gobierno sabría de la existencia del misterioso planeta. Un secreto que mantendría para evitar alertar a la población. “Aunque quisiera, el Gobierno no podría guardar un secreto así -cuenta- Si fuera real, ya habría sido objeto de estudio para muchos astrónomos, y éstos lo habrían hecho público seguro”.
“Conozco a la comunidad astronómica, y estos científicos no pueden guardar un secreto aunque se lo ordenen -dice- !Cómo para guardar un secreto así¡”.
El calendario maya sólo se prolongaba hasta el 2012, lo que originó la profecía. El científico de la NASA aplica el sentido común para despejar este malentendido: “El calendario que tengo en mi despacho acaba el 31 de diciembre de 2009, pero yo no lo interpreto como el ‘Armageddon’. Se trata sólo del comienzo de un nuevo año”.
“Los calendarios antiguos son muy interesantes para los historiadores, pero no tienen la precisión de los actuales (…) Además no olvidemos que ningún calendario tiene la capacidad de predecir lo que va a suceder”, continúa Morrison.
Las ya populares profecías de Nostradamus también relacionarían el fin del mundo con el año 2012, algo que para muchos aporta suficiente credibilidad; sin embargo, Morrison señala en su artículo que no hay evidencia de que realmente se haya cumplido algo de lo predicho por este hombre, a pesar de la sugestión colectiva, fruto de diversos rumores.
¿Una campaña de marketing?
Son muchos los que apuntan que, con motivo del estreno del film, se habría puesto en marcha una campaña de marketing viral, basada en generar inquietud.
El trailer de la película versa sobre la posibilidad que plantea la teoría de la conspiración: un Gobierno que conoce la verdad pero que la esconde al no poder hacer otra cosa. El mismo trailer invita al final del vídeo a una búsqueda en Google.
Se ha creado incluso una web científica falsa que pretende ser la home de la organización The Institute for Human Continuity, también ficticia. En el site se les ofrece a los usuarios la posibilidad de sumarse a una especie de lotería en la que se sortea la posibilidad de ser uno de los pocos afortunados con ‘billete’ para escapar y salvarse del ‘Armageddon’.
Morrison ha mostrado su rechazo hacia este tipo de películas, que, según él, sólo sirven para generar miedo entre los ciudadanos. “Espero que la gente sepa distinguir las películas de Hollywood de la realidad”.

La agencia espacial estadounidense (NASA) ofrecerá en directo por Internet este viernes la anunciada maniobra de impacto contra la Luna de su sonda LCROSS (Lunar Crater Observation and Sensing Satelite) junto a una fase propulsora del cohete Centauro que la trasladó desde la Tierra hasta la órbita lunar. El propósito es intentar localizar agua en nuestro satélite.
Según un comunicado, la retransmisión comenzará a las 6.15 (hora de la costa Este), 13.15 hora peninsular en España, a través de NASA TV y de la web oficial de la agencia espacial estadounidense (www.nasa.gov/ntv).
El programa incluirá imágenes en directo de la cámara de la sonda, animación de telemetría recibida en tiempo real, imágenes de las operaciones de la misión, comentarios de expertos, y retransmisión del momento del impacto con imágenes recibidas en el centro Ames de la NASA y, posiblemente, del observatorio de Mauna Kea, en Hawaii.
El cráter seleccionado para el impacto, Cabeus A, se encuentra muy cerca del polo Sur de la Luna. El sitio exacto del impacto se sitúa en un punto del centro del cráter ligeramente desplazado hacia el norte, en una zona de sombra permanente. Los datos del Lunar Prospector indican que la parte específica del cráter podría contener hasta dos por ciento de agua en el metro superior del suelo.
El choque contra la superficie ha sido programado para las 11:30 UTC (13.30 hora española). La etapa superior del Centauro impactará en primer lugar. Cuatro minutos más tarde, lo hará el propio LCROSS. El impacto y la nube de polvo levantado será observado y estudiado detalladamente por la nave espacial antes de su propia destrucción, pero también desde la Tierra, y no sólo desde grandes observatorios. También podrá ser seguido con un telescopio de aficionado, además de por Internet gracias a la NASA.
En el momento del impacto, el punto elegido estará en oscuridad y el penacho de material expulsado aproximadamente alcanzará unos 10 kilómetros de altura. “La selección de Cabeus A fue el resultado de un intenso debate dentro de la comunidad científica lunar que incluyó la revisión de los últimos datos de observatorios terrestres y nuestros compañeros de Kaguya misiones a la Luna, Chandrayaan-1, y el Orbitador de Reconocimiento Lunar”, declaró el investigador principal del proyecto, Tony Colaprete.
La misión LCROSS espera que en la nube se contengan signos de agua lunar. Los datos del Lunar Prospector muestran la presencia de hidrógeno dentro de este cráter, pero el agua es uno de los muchos materiales que podrían ser reservorio para el hidrógeno. “Sabemos que es el hidrógeno. Podría ser el agua. Podría ser el metano o los hidrocarburos, o sustancias orgánicas”, dijo Colaprete, quien considera que la misión será un éxito científico, independientemente de lo que encuentre.
Colaprete dijo que el impacto debería llegar a un brillo máximo de magnitud 5, posiblemente incluso de magnitud 4 y que el período de brillo máximo debe “duran unos 30 segundos y lentamente se desvanecerá una vez que la nube de material eyectado descienda de nuevo a la superficie”.
Fuente: EUROPA PRESS